CRITERIOS Y RESPONSABILIDADES DEL AUDITOR
Responsabilidades del auditor
El Auditor debe tener el máximo cuidado en el trabajo que realiza y en la elaboración de su dictamen y conclusiones, su opinión debe estar presentada con total imparcialidad y en forma objetiva y con evidencias claras y concretas.
El Auditor debe tener presente que tiene total responsabilidad por lo indicado en su informe, por lo que es necesario que cuente con todas las pruebas concernientes a los casos observados.
El Auditor debe tener presente que tiene total responsabilidad por lo indicado en su informe, por lo que es necesario que cuente con todas las pruebas concernientes a los casos observados.
Para fines de sustentación y cuando sea requerido por las entidades fiscalizadoras, el Auditor debe conservar sus papeles de trabajo por lo menos en un lapso de 5 años a partir de la realización del trabajo de Auditoria.
Las conclusiones de los dictámenes e informes, por consiguiente, deben basarse exclusivamente en las pruebas obtenidas y unificadas de acuerdo con las Normas Internacionales de Auditoria. Es importante e imprescindible mantener la neutralidad e independencia de criterio.
Las conclusiones de los dictámenes e informes, por consiguiente, deben basarse exclusivamente en las pruebas obtenidas y unificadas de acuerdo con las Normas Internacionales de Auditoria. Es importante e imprescindible mantener la neutralidad e independencia de criterio.
Los Auditores deben evitar toda clase de relaciones con los directivos y el personal de la entidad fiscalizada y otras personas que puedan influenciar en el trabajo que realiza. Los Auditores tienen la obligación de actuar en todo momento de manera profesional y de aplicar elevados niveles éticos y morales en la realización de su trabajo con el objeto de desempeñar sus responsabilidades de manera competente y con total imparcialidad.
PRINCIPIOS ÉTICOS DEL AUDITOR.
Debemos recordar, que el AUDITOR, es la persona profesional capacitada y experimentada, que tiene como función el revisar, examinar y evaluar, los resultados obtenidos en la gestión administrativa y financiera de un ente económico, con el fin de informar o dictaminar sobre ellos, realizando las observaciones y recomendaciones pertinentes para mejorar la eficacia y eficiencia de la entidad.
También se puede decir que el Auditor, es la persona encargada de realizar un análisis sobre el funcionamiento de una organización, para luego emitir su opinión, esta labor lo puede realizar en forma independiente o mediante la conformación de una sociedad de Auditoria.
El Auditor, debe tener necesariamente, una sólida cultura general, los conocimientos técnicos y la actualización profesional adecuada, la capacidad de trabajo en equipo multidisciplinario, la creatividad, la independencia de criterio, la mentalidad y visión integradora.
El rol del Auditor, en la economía del país, debe ser antagónico y dinámico, considerando que la situación financiera de las empresas tanto públicas como privadas revelan sus actividades económicas en los estados financieros los mismos que son objeto de exámenes que tiene relación con auditorias externas, internas, operativas y otras especiales, cuyos resultados son dados a conocer mediante los informes o dictámenes.
La entidad que contrata a un Auditor y los usuarios de los Estados Financieros de dicha entidad, depositan su confianza en la opinión profesional que él emite porque consideran que es una opinión versada que ha sido emitida además, por un profesional íntegro.
En resumen, no basta que el Auditor sea Idóneo, además tiene que ser Ético.
Sin dejar de lado los Principios Fundamentales de la Ética Profesional del Contador Público, enunciados en nuestro Código de Ética en concordancia con el Código de Ética de la IFAC, y sin que esta formulación implique un orden jerárquico de acatamiento, el Auditor, debe reconocer además como sus principios y valores, los siguientes:
Sin dejar de lado los Principios Fundamentales de la Ética Profesional del Contador Público, enunciados en nuestro Código de Ética en concordancia con el Código de Ética de la IFAC, y sin que esta formulación implique un orden jerárquico de acatamiento, el Auditor, debe reconocer además como sus principios y valores, los siguientes:
1.¬ Beneficio del auditado.
El auditor debe brindar recomendaciones que permitan mejorar el rendimiento de la empresa auditada. Tales recomendaciones no deben violentar las leyes y normas vigentes.
2.¬ Calidad.
El auditor actúa a su leal saber y entender, Si no hay elementos para sustentar una opinión, debe expresarlo, El auditor puede pedir opinión a otros profesionales cuando así estime conveniente.
3.¬ Capacidad.
El auditor debe estar capacitado para su labor; debe estar al día en cuanto a conocimientos profesionales y técnicos. Es importante fortalecer la certificación profesional.
4.¬ Comportamiento profesional
El auditor debe transmitir sus juicios y opiniones sin hacer exageraciones y sin atemorizar a su cliente.
Debe tener claridad acerca de sus carencias. Si pide apoyo a profesionales externos, ha de hacerlo explícito en su informe. Las conclusiones propias deben estar marcadas como tales, para distinguirlas de las otras que haya obtenido de su consulta a otros profesionales.
5.¬ Concentración en el trabajo.
El auditor debe evitar que un exceso de trabajo supere sus posibilidades de concentración y precisión
6.¬ Confianza y Transparencia en el trabajo.
Debe resolver las dudas que tenga el auditado. Establecer un diálogo sobre cualquier aspecto que pueda ser conflictivo.
Debe poner sus resultados en un lenguaje que permita ser leído y comprendido por el auditado. Puede solicitar la presencia de algún trabajador de su cliente para expresarle cuestiones específicas o bien, para brindarle explicaciones con un mayor nivel profesional y técnico.
7.¬ Criterio propio.
El auditor debe elegir la forma de ejecución de la auditoria con su propio criterio. No deberá permitir que haya influencia de otras personas, especialmente para ir en una dirección diferente a la que él elija como la mejor alternativa de desarrollo de su trabajo.
8.¬ Discreción
La discreción de cualquier dato, por elemental que parezca, es uno de los principios fundamentales de la auditoria.
Aun cuando haya transcurrido mucho tiempo del evento, debe abstenerse de dar a conocer información de los trabajos que haya realizado.
9.¬ Formación continuada
La formación o educación continua del auditor debe seguir todo el tiempo, y debe estar de acuerdo con los cambios científicos y tecnológicos.
10.¬ Fortalecimiento y respeto de la profesión
10.¬ Fortalecimiento y respeto de la profesión
El cobro de servicios que significa el valor del trabajo del auditor, no debería estar por abajo del esfuerzo de cualquier auditor, ni debería ser abusivo.
Si los honorarios son muy bajos, el auditor compite des lealmente con los otros colegas.
Al ser integrante de un grupo profesional de auditoria, debe promover el respeto mutuo y deberá evitar la confrontación con los colegas. También está obligado a denunciar comportamientos indebidos.
Si los honorarios son muy bajos, el auditor compite des lealmente con los otros colegas.
Al ser integrante de un grupo profesional de auditoria, debe promover el respeto mutuo y deberá evitar la confrontación con los colegas. También está obligado a denunciar comportamientos indebidos.
11.¬ Independencia.
El auditor ha de tener autonomía en su trabajo. Es la garantía de que los intereses del auditado se asumen con objetividad debe rechazar criterios con los que no esté de acuerdo.
En su informe, tiene el derecho y la obligación de escribir todo lo que le parezca pertinente y sus recomendaciones tienen que estar encaminadas al bien del auditado, buscando evitar perjuicios al mismo, aun cuando reciba solicitudes en esa dirección.
12.¬ Información suficiente
El informe de auditoria debe contener toda la información necesaria y suficiente que sea pertinente para resolver las preguntas iniciales que constituyen el objetivo de la auditoria.
Ha de garantizar la exactitud de sus observaciones. El auditor debe ser responsable de lo que escribe y debe evitar anécdotas insustanciales. Debe explicar la metodología y basarse en ella para emitir sus juicios. No hay reserva en esto.
13.¬ Integridad moral.
13.¬ Integridad moral.
El auditor debe ser honesto, leal y diligente en el desempeño de su misión, debe ajustarse a las normas morales, de justicia y probidad y evitar participar voluntariamente o no, o ser cómplice de actos de corrupción personal o de terceras personas.
El auditor no deberá, bajo ninguna circunstancia, aprovechar los conocimientos adquiridos de la entidad que audita para utilizarlos en contra del auditado o de terceras personas relacionadas con el mismo
14.¬ Legalidad.
El auditor no debe emplear sus conocimientos para asesorar en el incumplimiento de la ley, debe respetar las leyes vigentes en el país.
15.¬ Precisión
La conclusión debe ser emitida solamente cuando el auditor esté convencido de la viabilidad de sus propuestas.
En las conclusiones, debe ser crítico y ha de hacer notar los eventos que pudieran haber afectado la calidad y fiabilidad de la auditoria. No deben quedar ambigüedades por el hecho de evadir la respuesta. Debe hacer notar las partes que fueron evaluadas exhaustivamente y las que hayan sido parcialmente abordadas, o bien, que hayan sido trabajadas por terceros.
16.¬ Responsabilidad
El auditor es absolutamente responsable de la auditoria y del contenido de su informe o dictamen.
En la medida en que es libre, y por encima de sus conveniencias personales, debe responder de forma hábil, eficiente, y adecuada, haciéndose cargo, ante la comunidad de sus propios actos o de los actos de terceros cuando corresponda a su equipo de trabajo.
17.¬ Secreto profesional
Éste es un principio común en todas las profesiones, pero para el auditor es especialmente importante. Solamente puede revelar información si se le requiere por orden judicial.
El secreto profesional se extiende a todos los integrantes del equipo del auditor los que son responsables solidarios con el auditor.
18.¬ Veracidad
Además de las conclusiones que puedan ser sustentadas con certeza, el auditor debe exponer hechos que, con cierto nivel de subjetividad, puedan darse por válidos con una probabilidad muy alta, siempre que no haya evidencia en sentido contrario.
No distorsionará lo que a su leal entendimiento se presente como un hecho relevante, procurando a este efecto poseer un cabal conocimiento de las circunstancias que rodean a la tarea.
No distorsionará lo que a su leal entendimiento se presente como un hecho relevante, procurando a este efecto poseer un cabal conocimiento de las circunstancias que rodean a la tarea.
19.¬ Dignidad.-
Deberá considerar a cada persona como a un semejante, con un accionar libre que le posibilite trascender a través de los otros. El auditor al actuar, dará lo mejor de sí, poniendo en funcionamiento todo su potencial, acorde a lo que los demás esperan de él, de modo que resulte merecedor de respeto y estima.
20.¬ Transparencia.-
20.¬ Transparencia.-
El auditor actuará de manera que su proceder y conclusiones puedan en todo momento someterse al juicio crítico de sus pares y demás interesados.
21.¬ Vocación de servicio.-
21.¬ Vocación de servicio.-
Como forma de reconocer la condición social del ejercicio profesional, el auditor deberá poner en práctica el espíritu de servicio en aras del bien común, más allá de cualquier recompensa.
22.¬ Justicia y equidad.-
Dado que la justicia y la equidad están en la base de todo ordenamiento social pacífico y todo desarrollo armónico, y que cada ser humano posee su propia concepción del bien y la felicidad, el auditor deberá considerar el derecho a lograrlo, respetando lo que pertenece a cada uno. Del mismo modo considerará las condiciones de equidad que posibiliten practicar la justicia.
23.¬ Solidaridad y tolerancia.-
En su tarea reconocerá el carácter social de la persona humana. Por esto, tendrá en cuenta en su vida profesional las necesidades y la dignidad del otro, y respetará su punto de vista independientemente de que lo comparta o no, apelando al diálogo para lograr consensos.
24.¬ Respeto por el orden jurídico.
El auditor actuará de acuerdo con las reglas del ordenamiento jurídico. Cuando su convicción personal o el interés de quien contrate sus servicios le indique que alguna norma jurídica es injusta o inadecuada, aconsejará recurrir a las vías que el propio ordenamiento prevé para su revisión, in aplicación o anulación.
La Controlaría General de la República, mediante la resolución de Controlaría N• 077¬ 99¬ CG. Del 7 de julio de 1999, aprobó el Código de Ética del Auditor Gubernamental del Perú, para el personal de la Controlaría, Los Órganos de Auditoria Interna de las Entidades Públicas, y las Sociedades de Auditoria que realicen trabajos en las Entidades Públicas. Este Código de Ética del Auditor Gubernamental, fija como Normas mínimas de conducta, la Actitud de servicio, la Calidad de servicio, el Compromiso con el País, la Cordialidad, el Cuidado y esmero profesional, la Independencia Objetividad e imparcialidad, la Probidad administrativa, la Reserva o confidencialidad, el Tecnicismo, la Vocación por la verdad y la transparencia.
La Controlaría General de la República, mediante la resolución de Controlaría N• 077¬ 99¬ CG. Del 7 de julio de 1999, aprobó el Código de Ética del Auditor Gubernamental del Perú, para el personal de la Controlaría, Los Órganos de Auditoria Interna de las Entidades Públicas, y las Sociedades de Auditoria que realicen trabajos en las Entidades Públicas. Este Código de Ética del Auditor Gubernamental, fija como Normas mínimas de conducta, la Actitud de servicio, la Calidad de servicio, el Compromiso con el País, la Cordialidad, el Cuidado y esmero profesional, la Independencia Objetividad e imparcialidad, la Probidad administrativa, la Reserva o confidencialidad, el Tecnicismo, la Vocación por la verdad y la transparencia.